sábado, 3 de octubre de 2009

Deudas buenas....deudas malas - consejos para no crecer achicándose

La actitud frente a las deudas oscila entre dos extremos, están los que se sienten incomodos debiendo dinero y se resisten a tomar préstamos, y quienes viven en un estado permanente de endeudamiento, ya sea por arrastre o por decisión. Los primeros se pierden oportunidades de hacer realidad proyectos y por ende progresar, mientras que los segundos entran en un círculo vicioso en el que toman nuevos fondos para cubrir compromisos previos, arriesgándose a consecuencias legales y personales.

Las deudas no pueden meterse todas en una misma bolsa . Su "bondad" depende en gran medida del destino que se le dé al dinero.

Cuando el destino es el consumo o los gastos corrientes, lo único que se consigue es postergar el pago, desembolsando un precio final mayor en muchos casos.

Claro que financiar un mes los gastos de la tarjeta de crédito en espera del aguinaldo o comprar ocasionalmente un electrodoméstico en cuotas no inflige grandes daños a la economía familiar. Pero cuando el monto total de deudas destinadas a consumo se acumula, y supera el equivalente a un mes de ingresos familiares, la situación se torna crítica. Sobre todo si el contexto se vuelve negativo, suben las tasas y caen los ingresos familiares.

Por lo tanto una de las principales claves para evaluar la "bondad" del endeudamiento de una persona es considerar el destino de los fondos financiados, es decir no le tenga miedo al endeudamiento sino al uso que se hará de los fondos obtenidos.