jueves, 4 de marzo de 2010

Cómo hacer el primer millón

Si uno escribe “how to make a million” en Google, el buscador le devolverá 291 millones de respuestas de la más variada índole, con gurúes del dinero fácil, mentados análisis de estrategas financieros, notas de las más prestigiosas revistas de economía y negocios, casos de éxito de gente de 20, 50, 90 años de edad…todos quieren ser millonarios.

Pero la imagen del grupie que tradea sus escasos ahorros hasta convertirlos en una montaña de plata con osadas apuestas financieras poco tiene que ver con la construcción de la fortuna personal. Para ser claros: hombres como George Soros, que apostó en 1992 10.000 millones de libras a que esta moneda se devaluaría, no abundan.

Los especialistas del dinero, esos que escriben libros sobre finanzas personales, estudian casos de éxito e intentan alcanzar con mayor o menor suerte la fórmula para hacerse ricos, coinciden en algo: el esfuerzo personal es el que, con los años, trae réditos.

Robert Kiyosaki, el autor del libro Padre Rico Padre Pobre, deja en claro que lo primordial para hacer dinero es la perseverancia. Llega al extremo de recomendar el priorizar la inversión propia y arreglársela como se pueda con las deudas y los créditos tomados. Eso, argumenta, generará cierta autodisciplina financiera y hará aprender a no tirar el dinero.

Marcelo Elbaum, cofundador del fondo de inversión Convexity Asset Management y autor del libro Ser rico es posible, que salió a la venta este mes, lo deja en claro desde el comienzo. “Por lo general, hacer el primer millón de dólares no es algo que se dé de un día para el otro. Lleva entre diez y veinte años”, afirma.

Así, luego de pedir paciencia, brinda a Inversor Global algunos consejos para administrar el dinero y reproducirlo. “Las tres patas de la riqueza son la administración del dinero, su uso – cuánto se gasta y se ahorra - y su administración”, comienza.

La generación del metálico tiene que ver con la economía real, con la actividad de todos los días. “Hay que tener cuidado con el mito de la ‘independencia’, porque sólo el 30% de los emprendimientos llega al segundo año y el 10%, al tercero”, alerta.

Por eso, recomienda “definir qué quiere hacer cada uno con su carrera”, si convertirse en el mejor especialista dentro de determinada área de una compañía o adquirir una visión general y menos detallada que permita ascender más allá del departamento en el que cada uno se desempeña.

En cuanto al ahorro, define que “hay que ser austero sin ser tacaño”. Cuatro consejos al respecto: “Que el auto no supere el 15% del patrimonio neto, evitar las compras compulsivas, que el nivel de endeudamiento no sobrepase el 40% de los ingresos y que las vacaciones no se lleven más que un aguinaldo”.

Por último, a la hora de administrar los recursos generados con el sudor de la frente y no antes es cuando entran los asesores de inversión y el mágico mundo de los mercados financieros.
Elbaum recomienda establecer en la cartera metas de corto, mediano y largo plazo. La primera, para mantener los niveles de riqueza, la segunda, para asentarla sobre bases más sólidas y la tercera, para asegurarse un ingreso futuro.

“Las alternativas de inversión tienen que buscarse de acuerdo a los objetivos personales: si en dos años quiero cambiar de casa, en cinco tener mi propio negocio y en 20 jubilarme, debo manejarme con niveles de riesgo que me permitan congeniarlos”, explica.

No hay recetas que garanticen el éxito ni caminos de rosas. Estos casos, probablemente, aparezcan menos ríspidos que las generales de la ley. Pero sirven para entender un poco mejor qué pasa por la cabeza de alguien que tomó la decisión correcta en el momento oportuno y el destino le pagó con creces.

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